Psicología y experiencia de usuario

Desde que mi carrera profesional dio un giro hacia el diseño y la experiencia de usuario no he dejado de preguntarme de qué me servía ser psicóloga. 

Últimamente he vuelto a leer libros sobre psicología, sobre modelos mentales, sobre percepción… ¿y sabéis qué? Que todo ha empezado a encajar. Me faltaba echar dos pasos atrás para ver la imagen al completo.

Y es que de lo que a veces nos olvidamos los diseñadores es que no diseñamos para hacer un mundo más bonito y estéticamente equilibrado, no diseñamos para que el producto de x compañía se venda más, no diseñamos para alimentar nuestro ego (quizá sí un poco nuestro cuerpo).

Diseñamos para las personas. Las personas son (o deberían ser) el centro y el objetivo de todo lo que hacemos. 

Diseñamos para que las personas comprendan mejor cierta información compleja, para que las personas puedan comprar de forma segura e intuitiva, diseñamos para que las personas puedan usar productos digitales y que con ellos su vida sea más sencilla.

¿Y entonces de qué me sirve la psicología?

Los dos primeros años de mi carrera se centraron en aspectos básicos de la psicología. Atención, percepción, memoria, motivación, emoción, fisiología… Después llegaron las funciones ejecutivas. Planificación, organización, toma de decisiones… En aquel momento no lo entendí pero todo esto afecta a la forma en que un usuario se mueve por una interfaz, entiende un diseño y actúa en base a un objetivo.

Ahora lo pienso, años después de haber terminado. Tengo un usuario delante que omite cierta información en una web (¿puede haber algo que le distraiga?¿hay cosas parpadeantes alrededor, como por ejemplo anuncios? – atención), que piensa que un botón pertenece a un bloque de contenido incorrecto (tal vez la proximidad con ese bloque le confunde – percepción), que no consigue recordar la información de un menú con muchas opciones y niveles de profundidad (¿existe sobrecarga cognitiva?- memoria)… y así podría continuar, porque existen infinidad de ejemplos en la vida real. 

Incluso podemos ir más allá y hablar del contexto social y cultural. Porque las personas somos seres sociales y hay factores, como por ejemplo la presión de grupo, que puede estar afectando a la toma de decisiones (interesante en caso de realizar, por ejemplo, focus groups). 

La psicología intenta explicar cómo funcionan las personas. Se realizan estudios que siguen el método científico y que son rigurosos (el mismo método científico de hecho puede aplicarse al estudio con usuarios). Diseñamos para las personas y la psicología estudia el comportamiento de las mismas. ¿Cómo no iban a encajar psicología y diseño?

¿Entonces… tengo que estudiar psicología?

Te diré que sí. Y también te diré que no. 

¿Tienes que hacer un grado en Psicología para dedicarte al diseño de experiencia de usuario? Probablemente no, aunque es una carrera maravillosa. La psicología va mucho más allá y puede que haya muchos aspectos que no te interesen (evaluación psicológica, técnicas de modificación de conducta, casos clínicos, psicopatología…). 

Pero desde luego sí tengo la sensación de que hay un enorme vacío al respecto en los planes de estudio de diseño. Es enormemente útil conocer ciertos aspectos sobre psicología básica y eso nos va a permitir comprender mejor por qué las personas hacen lo que hacen.

En la carrera de psicología tuve que estudiar matemáticas. Era una asignatura llamada psicometría en la que se explicaban aspectos relacionados con la estadística, el análisis de resultados y cómo saber si estos eran significativos. Es una asignatura del campo de las matemáticas y la estadística pero adaptada a la psicología y centrada en lo que les interesa a los psicólogos. 

¿No podríamos hacer lo mismo con el diseño? Ofrecer asignaturas sobre psicología adaptadas a lo que un diseñador puede necesitar. Porque sinceramente, da igual si estás diseñando una web, un cartel, una marca o la portada de un libro. De nuevo, estás diseñando para las personas.

¿Y qué hago?

Sé curioso, es lo mejor que puedes hacer. Ahora más que nunca tenemos acceso a una ingente cantidad de información. Pero esa información es confusa, a veces no sabemos ni qué tenemos que buscar ni si la fuente es fiable. Además, en este caso, la información está muy fraccionada y puede venir de lugares muy distintos. No hay una guía universal, aunque hay muchos libros y páginas que ayudan. 

Llevo tiempo queriendo escribir sobre estos temas. No puedo asegurarte que aquí vayas a encontrar lo que buscas pero puedo asegurarte que todo lo que hago lo hago con cariño y con pasión. 

Quiero empezar a recopilar información y quiero hacerlo para mí pero… oye, compartir es vivir dicen ¿no es así? 

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