¿Podemos mejorar nuestra comunicación?

Y la respuesta es que… muy probablemente sí.

La comunicación es un pilar esencial en cualquier relación humana, no tan solo en la relación de pareja. Es normal centrarse en ella puesto que suele ser la que entraña mayor grado de “intimidad” y en la que es más necesaria una comunicación eficaz para facilitar la convivencia.

Pese a todo, nuestra forma de comunicarnos se expande en todas las áreas vitales, en nuestro trabajo, nuestra familia, nuestro círculo social en general.

Hay algunas maneras de mejorar nuestra comunicación, lo que nos hace ganar en bienestar a nosotros mismos y muy probablemente a aquellos que nos rodean.

  •  Algo esencial en cualquier tipo de comunicación es la escucha activa. Es típico, es algo que se sabe y sin embargo es algo que se practica poco. Aunque estemos cansados o fastidiados es positivo detenernos un momento y escuchar al otro. Escucharlo de verdad, no solamente oírlo mientras intentamos ver la televisión o escribimos un mail. Si no nos vemos capaces es mejor comentarle a la otra persona que espere un momento, terminar de hacer lo que sea y salir a pasear o sentarse en algún lugar sin distracciones.
  • Es bueno dar a conocer lo que pensamos o sentimos, aunque sean pequeñas cosas del día a día (con más razón si son grandes). El callar o reprimir esas cosas con la intención de no herir a los demás, por ejemplo, puede dar lugar a que ante cualquier pequeño conflicto explotemos y lo dejemos todo perdido. Las cosas cuando se verbalizan pierden importancia y se nos hacen más ligeras de llevar, cuando se guardan se enquistan, en muy pocas ocasiones se olvidan (menos si es lo que queremos) y causan problemas mayores.Por ejemplo… María ha cometido pequeños fallos que a Luís le molestan, pero Luís se calla para no molestarla o no entrar en conflicto. Finalmente, ante otro pequeño fallo de María, Luís explota comentándole todos los fallos que ha cometido en los últimos días/meses/… Ante esto, María se pregunta porque Luís no se lo había dicho antes.
  • Es bueno dar a conocer lo que pensamos, sí, también lo bueno.Y lo digo así porque lo malo sabemos decirlo todos. Hay dos cosas a tener en cuenta en este punto. Hay que decir lo malo, es positivo, pero con tacto. Tal y como nos gustaría que nos lo dijeran, podemos pensar en usar el “me gustaría que…” en vez de el “deberías….” o el “tienes que…” que comportan una obligación.Hay que decir lo bueno. Pensamientos del tipo “no digo lo bueno porque es lo que hay que hacer” “está haciendo lo que debe, por eso no tengo que felicitarle” o “es como debería ser siempre” son pensamientos muy exigentes que no nos van a aportar bienestar en nuestras relaciones. Cuando alguien realiza un esfuerzo, aunque sea pequeño, por nuestro bien no está de más agradecérselo.Simplemente con decir “eh, me gustó mucho que prepararas la cena” o “que bien me ha ido que me dejaras sitio para aparcar, gracias” es suficiente y ademas, gratis. No nos cuesta nada y muy probablemente la otra persona se sienta mejor y con más ganas de repetir esa acción otro día, porque sabe que lo valoras.
  • Respeto. Debemos luchar por ser respetados y debemos, evidentemente, respetar al otro. Parece sencillo pero comporta más de lo que imaginamos. No es simplemente no insultar, humillar o ya ni hablemos de agredir al otro. Para mí supone, además, aceptar que la otra persona esté en desacuerdo con nosotros, no pretender imponer nuestra opinión, no pensar que nuestra idea o opinión es la única válida y razonable, etc. De la misma forma, no permitir que nos impongan ideas, defender nuestra opinión, etc. En definitiva, lo que suele llamarse asertividad. No es fácil porque tal vez no estemos acostumbrados, pero es entrenable.
  • El don de la adivinación parece que aún no se trata de algo habitual. Así que no pretendas que los demás adivinen lo que quieres, piensas o deseas porque si no lo consiguen solo te llevará a la frustración y al malestar. Sé claro con lo que quieres.Tampoco adivines lo que los demás piensan o quieren decir, no te toca, deja que sean los demás los que hablen y se expresen.

La comunicación y el diálogo es algo necesario en nuestra sociedad. El conflicto también, y surge inevitablemente si se dan ciertos factores. Además de necesario, el conflicto es deseable, nos permite conocer a los demás, conocer otras opiniones y enriquecer nuestras ideas, además de poner en tela de juicio las opiniones dominantes.

La mayoría de personas evitan el conflicto, tiene una connotación negativa y generalmente es desagradable. Yo pienso que no hay que evitarlo, sino tal vez, saberlo llevar, manejar el conflicto y la discusión para que sea productivos. Usar la comunicación como herramienta.




Hela

Licenciada en psicología por la UAB y diseñadora gráfica freelance.

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